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SEMANA SANTA: Sábado Santo – Sábado de Gloria 2018. “EL DOLOR DE MARÍA”do

 

PROGRAMA ESPECIAL POR SEMANA SANTA
Sábado Santo – Sábado de Gloria 2018
BIBLIA Y POESÍA

 

CADA VEZ QUE NACE UN NIÑO TAMBIÉN LO HACE UNA MADRE.

Para ver o escuchar el vídeo, haz clic aquí:  Sábado Santo 2018


María, madre de Jesús de Nazaret, fue una mujer judía. Su nombre según el idioma puede ser Mariam, Maryam o Miriam. Su presencia es atestiguada en la Biblia como partícipe singular de un momento clave en la historia de la salvación. Distintas religiones rinden devoción a María, los evangélicos no, pero eso no quiere decir que María se puede borrar de la historia como una de las figuras claves en la Biblia. La madre de Jesús mencionada desde su concepción hasta su muerte ya que ella estaba presente hasta su asención.

La Soledad de María
(Fray Martín de Porres)

Dame tu inspiración, profeta Santo;
Préstame de tu canto la dulzura;
Quiero llorar con el doliente llanto
Que de Sión lloraste la amargura;
Quiero con triste y doloroso canto
Acompañar la acerba desventura
De una mujer, del Cielo la alegría,
Que hoy sufre en soledad dura agonía…

Vedla…, vedla… Del Gólgota en la cumbre,
Humilde y dolorida está de hinojos;
Del sol poniente el pálido vislumbre
Viene a bañarla en sus fulgores rojos.
Mustia, apagada la celeste lumbre
De sus hermosos y divinos ojos,
Al alto los dirige, y solitaria
Murmura en su dolor triste plegaria.

¡Cuánto ha sufrido! En su serena frente
Dejó el dolor inextinguible huella;
Se ocultó su sonrisa, y tristemente
Silencio de dolor sus labios sella;
De su llanto de fuego la corriente
Dejó surco profundo en su faz bella,
Y con el lirio de los valles triste
Su hermoso rostro de dolor se viste.

¡Cuánto ha sufrido! Por martirio tanto
Su amante corazón está oprimido,
Que ni siquiera puede en su quebranto
Exhalar ni un sollozo ni un gemido;
Secas están las fuentes de su llanto,
Que á torrentes sus ojos lo han vertido:
Ni suspira ni llora; resignada
En su inmenso dolor está abismada.

Vio a su Jesús morir, vio su amargura.
Vio su pasión, su angustia, su tormento,
Le vio subir del Gólgota a la altura
Y el sacrificio consumar sangriento.
—¡Oh heroísmo sin par!, oh desventura!
¡Oh abnegación sublime!, ¡oh sentimiento!
¿Qué fuerza superior te sostenía
¡Para que no murieses, oh María!

Y le viste expirar; su cuerpo inerte
Entre tus brazos tiernos estrechaste,
Y su semblante, que veló la muerte
Con tu llanto purísimo regaste.
Sus manos, su cabeza, ¡oh Madre fuerte.
Con cuanta pena y cuanto amor besaste!
¡Ah! ¡Cuántas veces a su roto pecho
Juntaste el tuyo de dolor deshecho!

¡Pobre madre! ¡Martirio prolongado!
¿Quién sufriera tormento tan impío?
Ni aun el cadáver ve del Hijo amado.
Que se le oculta ya el sepulcro frío.
Sin luz y sin ventura se ha quedado.
Sola con su dolor, mudo y sombrío;
Doquier que vuelve los nublados ojos
Halla amargura, soledad y abrojos.

¡Pobre Madre! Su pecho un solo instante
Hallar no puede la quietud perdida;
Anda en las sombras de la noche errante
Buscando su consuelo dolorida.
Mil veces llama a su Jesús amante
Con voz penetrante y afligida:
— “¿Dónde estás, Jesús mío, dice; dónde?”
Y solo el eco a su clamor responde.

“¿No miras mi dolor, Hijo adorado?
Ven, mi Jesús, mi corazón te llama;
Ven, ven, que sin ventura me he quedado;
Consuela el mal de quien te llora y ama”.
Lleva el aura su acento acongojado
Cuando así dice y suspirando clama;
Y la responde a su infeliz lamento,
“Sola”, diciendo, el murmurar del viento.

¡Sola! ¿Dónde encontrar podrá consuelo
A su penar acerbo y prolongado?
Si mira con amor el bajo suelo.
Todo aumenta la angustia de su estado;
Si mira con ternura al alto cielo,
Le encuentra a su gemir mudo y cerrado;
Murió Jesús, y los que el Cielo moran
La muerte de su Dios tan solo lloran.

“¡Sola!” ¡Cuánto dolor, Madre afligida!
Sola en la situación más horrorosa;
Sola, y la prenda de tu amor querida
Muerta de muerte fiera y afrentosa!
¿Y aun puedes alentar? ¿Y aun tienes vida?
Te niega el Cielo muerte venturosa
Que a otros mártires da; tú, ¡oh Madre!, vives
Y martirio más grande así recibes.

Oh, sí, Jerusalén; la ciudad santa.
Delicias del Señor, un tiempo pura,
Cual fantasma precito se levanta
Entre la niebla de la noche oscura;
Y en torno, con horror que el alma espanta,
Se oye una voz que baja del altura
Diciendo aterradora y condolida:
“¡Jerusalén! ¡Jerusalén! ¡Deicida!”

Y María la escucha, y a su acento
Rasgar su corazón, morirse siente;
La voz es amenaza y es lamento
Por verdugos y víctima inocente:
Sin igual es su doble sentimiento
Por el Dios muerto y la deicida gente;
Es tu Hijo Dios; y ¡oh Madre de dolores!
También tus hijos son sus matadores.

¡Ah sin segundo, atroz; tormento horrible
(Aquí se hiela el corazón de espanto)
Comprender tu amargura es imposible;
Se abisma el alma en mares de quebranto;
Al humano lenguaje es indecible;
¿Cómo pudiste, Madre, sufrir tanto?
¿Ser también hijos tuyos los impíos,
Los malditos del Cielo, los judíos?

Lo quiso Dios. En el postrer momento,
Cuando de tu Jesús el alma huía.
En la cima del Gólgota sangriento.
Allí a la vista de la turba impía,
Oíste de su voz el dulce acento.
Que moribundo y triste te decía
Aumentando tu pena y tus dolores:
“Mujer, sé Madre tú de pecadores”.

¿Y qué fuera sino mujer bendita;
Sin ser tú Madre del mortal, qué fuera?
¿Quién del Cielo la cólera infinita
Y el brazo airado detener pudiera?
Pero en la tierra do el pecado habita
Naciste tú, celeste medianera,
Para ser entre Dios y la criatura
El lazo de la paz y la ventura.

Y ahora sola te ves; sola sufriendo
Lo que nadie sufrió, pobre María;
Donde volver tus ojos no teniendo.
Ni en quien calmar tu pena y agonía.
Al meditar en tu martirio horrendo
El alma se estremece, Madre mía,
Y se asombra al mirarte, Virgen pura,
Coloso de la humana desventura.

Y sola, en una tierra mancillada.
Con un delirio horrendo, entre insensible
Gente cuya dureza despiadada
Hace tu situación aun más horrible;
Entre la soledad más angustiada,
Con la pena y dolor más indecible.
Te oigo exclamar con voz que da agonía;
¡Mirad si hay pena cual la pena mía!

No la hay, ¡oh Madre!, no; ¿qué alma de hielo
No se enciende al mirar tu pecho herido?
¿Qué corazón, al ver tu desconsuelo.
No se siente de angustias oprimido?
¿Qué ojos te miraran, oh luz del Cielo,
Que llanto no derramen dolorido?
¿Quién habrá, Madre tierna, que te mire
Y con amarga pena no suspire?

¡Ah! Deja, Madre, que tus hijos fieles
Acompañen el tuyo con su llanto;
Deja que contemplemos tus crueles
Angustias y tu fúnebre quebranto.
Para que en tus pesares te consueles
Nada puede mi bajo, indigno canto;
Más déjame llorar a tu memoria,
Porque llorar tus penas es mi gloria.

Y hoy que te miro triste, desolada,
Hoy más te adoro, Madre de amargura;
Hoy todos, con el alma traspasada.
Lloramos tu dolor y desventura;
Hoy te vemos doliente, atribulada.
En soledad sombría, Virgen pura,
Y con el alma de ternura llena
Templar queremos tu profunda pena.

Del sitio:  fraymartindeporres.wordpress.com

El enlace corto de este programa es:  https://wp.me/p59toT-5vy


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SERIE ESPECIAL POR SEMANA SANTA “RECICLA Y PROSPERA”. LA SÉPTIMA PALABRA DE JESÚS EN LA CRUZ.

Serie Especial por Semana Santa
incluye la Séptima Frase de Jesús en la cruz
(la “Séptima Palabra”)

SÁBADO SANTO – SÁBADO DE GLORIA 

Para escuchar el programa, pulse sobre el enlace que usted desee:

INTRODUCCIÓN: 

BIBLIA:  JUAN 19:38-42.  Jesús es sepultado  

COMENTARIO de la Hermana Diana Hernández: “El dolor de una madre: María” 

POESÍA: Perdónanos (autor desconocido) 

LA SÉPTIMA PALABRA: Programa repetido del 2015 “Las Siete Palabras. La Séptima Palabra”

El Programa del 2015 de la Serie “Las Siete Palabras”, La Séptima palabra se encuentra en este enlace. Si no abre cuando pulsas sobre él, entonces corta y pégalo en tu buscador:
http://wp.me/p59toT-2Z


INTRODUCCIÓN

Muy buenas tardes mis Amados, ustedes están compuestos de Amigos, Seguidores de Biblia y Poesía, Desconocidos, Colegas, Parientes, Hermanos pero todos son MIS AMADOS.

Para los nuevos, siempre hago una breve introducción del Ministerio Biblia y Poesía. Un Ministerio poético cristiano basado en la Biblia, de amor, mundial, para todos. Biblia y Poesía no hace y nunca hará acepción de personas o de creencias. TODOS BIENVENIDOS. Aquí no se obliga a nadie, usted entra y sale sin molestar a nadie, en su propio horario, puede compartir el programa o visitarlo cada vez que usted desee, y si en algo yo le sirvo, entonces ÚSEME. Mi comentario es mi testimonio personal movida y guiada solamente por el Espíritu Santo que mora en mí. Si usted desea escuchar teoría, teología, exegesis, ortodoxia, o más de lo mismo, entonces cambie el canal rapidito porque este programa no es para usted.

SÁBADO SANTO
Mi interpretación del dolor de una madre… el dolor de María

Como ya sabemos el final y lo hemos sabido desde que nacimos prácticamente, yo prefiero concentrarme en el dolor de la una madre, la madre de Jesús, MARÍA. Dios pudo haber depositado a Jesús en la tierra sin hacer que nazca de una mujer, porque Dios todo lo puede, sin embargo, Jesús nació de una mujer igual que usted; y yo, como madre, y habiendo experimentado el dolor de mis dos abuelas cuando ambas en momentos diferentes perdieron hijos durante sus vidas, no puedo dejar pasar este momento para reflexionar y resaltar el dolor de María.  Toda esta semana he estado reflexionando en el dolor de Jesús, se sabe que cuando uno muere ya no siente más dolor, pero los familiares y allegados se quedan desconsolados. Continúa…


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BIBLIA. JUAN 19:38-42.  Jesús es sepultado

38 Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús.

39 También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.

40 Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos.

41 Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno.

42 Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. AMÉN, AMÉN, AMÉN

ORACIÓN: Señor toda esta semana he meditado dentro y fuera de mi hogar sobre tu pasión y tu muerte y los acontecimientos que llevaron a lo que fueron tus últimos días en la tierra hasta tu regreso. Señor yo sé que tu vives y que resucitaste. Hoy quiero orar por todas las madres que en este momento están velando los cuerpos de sus hijos o sentadas al lado de una cama de hospital esperando sus destinos. Yo soy madre Señor, PERDÓNAME, no puedo pasar por alto el amor que María tuvo que haber sentido el día que ella recibió tu cuerpo sin vida. Pasa esa copa de mí si es tu voluntad. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN. 


COMENTARIO de la Hna. Diana Hernández:

EL DOLOR DE MARÍA

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Con profundo dolor María recibe el cuerpo sangriento, destrozado de su Hijo. Los mismos brazos que sostuvieron al Hijo-niño con alegría ahora sienten el peso de un hombre muerto por la furia y la violencia. María sufre la terrible angustia de la separación última de Jesús, que ha sido sepultado. Ella escuchó cada una de las palabras que pronunció Jesús en la cruz porque ella se encontraba a los pies de la cruz. Ella más que nadie sabía que Jesús era el Hijo de Dios y debió tener la esperanza de la Resurrección. Aunque el dolor de María era obviamente un sufrimiento inmenso, se mantuvo allí serena y comprometida hasta el final.

¿Cuántos de nosotros sin estar allí sepultamos a Jesús cuando vivimos una FE a medias una que no pone luz en nuestra existencia?
¿Cuántos de nosotros igual sepultamos a Jesús cuando no somos capaces de anunciarlo a los demás, ser un testimonio de lo que hace en nuestras vidas?
¿Cuántos de nosotros sepultamos a Jesús cuando no le dedicamos tiempo, cuando oramos solamente para pedirle y no para alabarle?
¿Cuántos de nosotros sepultamos a Jesús cuando no lo vemos en el prójimo?

Yo quiero ser como María, no sólo para los hijos que yo engendré sino para Jesús, caminar detrás de Él por un un camino seguro y recto que me guía hacia Él, para acoger su Espíritu glorioso en mi corazón, para ser como era ÉL y mirarlo todo con la mirada de Cristo.

Sabemos que Jesús murió y también sabemos que fue sepultado, no es nada nuevo que a los 3 días resucitó y hoy Él ya no está muerto ni lo ha estado por miles de años, pero todavía hoy en todos los lugares del mundo, una madre vela a su hijo o espera al pie de su lecho de muerte hasta que le entreguen su cuerpo fallecido. Nadie puede evadir los inevitables resultados del AMOR, la muerte es parte de la vida, soportable solamente por los recuerdos maravillosos que la maternidad produce mediante el AMOR.

Para los cristianos nuestra FE hace que la tristeza se convierta en alegría, paz, energía de la esperanza que mira hacia el día del reencuentro en la eternidad. Es esa FE la que nos inspira a seguir amando. La FE no tiene límites y si tiene alguno es porque tu se lo pusiste. Una parte de nuestra vida de FE nos pide que seamos sanadores de heridas, constructores de paz.

Estoy oyendo de muchos cristianos que es día de celebrar porque CRISTO vive, y sí es cierto, CRISTO vive, pero para algo quedó la historia en las Escrituras Sagradas y es para revivir, reflexionar, hacer cambios, resucitar de la vieja vida que es muerte, y poder comenzar de nuevo. Yo uso mi Semana Santa como una semana de profunda reflexión, de reciclaje y de cambio. ¿Qué haces TU? Eso es entre Dios, la Biblia y TU? A mí no me lo contestes. Cada respuesta es única, privada y personal. DIOS TE BENDIGA. HASTA MAÑANA.


 

POESÍA:  PERDÓNANOS

Somos hombres, Señor, perdónanos:
por no saber decirte nada,
por ser avaros de nuestro tiempo
y no tenerlo para encontrarnos contigo.
Somos hombres, Señor, perdónanos:
por esconder la claridad del Evangelio,
por nuestras cobardías
y nuestros compromisos con el pecado.
Perdónanos, Señor, por nuestras faltas de amor,
nuestros arrebatos, nuestros prejuicios,
nuestra indiferencia, y todo lo que mata el amor.
Perdónanos, Señor,
por no saber perdonar,
por no saber reconciliarnos
con nosotros mismos,
y, menos aún, con los otros.
¿Cuándo será que sabremos amar como Tú amas?
¿Cuándo será que sabremos amar al otro por él y por Ti?
Perdona la fealdad de nuestra mirada.
Somos hombres, Señor, perdónanos.

AMÉN

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Presentación personal en la Iglesia Discípulos de Cristo, noche de Viernes Santo 2016
gracias a la gentileza de la Pastora Rev. Loyda Rivera que me incluyó en su Programa Especial.

“Aménse los unos a los otros como yo les he amado…” (Romanos 12:10)

RECICLA Y PROSPERA, ojalá estos programas hayan provocado en TI algún cambio. De nada te sirve trabajar para tratar de cambiar al mundo a menos te cambies a ti mismo porque todo comienza contigo. 


DISCOGRAFÍA:

  • Preciosa sangre. Noe Campos.
  • Si hubiera estado allí. Película The Passion. Jesús Adrían Romero. https://www.youtube.com/watch?v=0H4RlErfAW4
  • Were you there. Jaime Jorge. Violín. (cubano) https://www.youtube.com/watch?v=ffe5ss6PCmE
  • Quiero un cambio. Fernel Monroy. (América
  • Central) https://www.youtube.com/watch?v=nfi4E56uMDM
  • Amor en vida. Yoisy Rivas y Victor Escalona (cubanos) https://www.youtube.com/watch?v=3I22faR1MFY

El enlace o shortlink de este programa es: http://wp.me/p59toT-1nb
Catálogo: 7palabras2016-6

 

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