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Especial coronavirus #16. “JABES de dolor a ilustre”

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JABES. 1 Crónicas 4.

VAMOS A LEER LA BIBLIA
un segmento de Biblia y Poesía

La Biblia es y será siempre el libro más interesante por los siglos de los siglos.  Todo lo que se conoce de JABES es que aparece en 1 Crónicas 4:9-10, una lección muy corta, dentro de una que es una lista del linaje de David.

Los nombres, sobretodo en la Biblia, marcan a la persona. No obstante, él (Jabes) siendo nombrado DOLOR fue exhaltado por encima de los demás.

Lo único que hizo JABES distinto fue ORAR, pero orar no como rutina sino con propósito divino que es la única oración que Dios escucha.  Ya sabemos que la gente ha cogido la oración como un relajo.

A mis 71 años todavía no puedo entender que una persona vaya y ore en el servicio del domingo, tenga que reunirse en otro lugar el lunes, el martes vaya a un círculo de oración, el miércoles a casa de alguien, el jueves sigue orando en las clases bíblicas y luego no sabe nada sobre la Biblia, el viernes en otra función, el sábado en la visita de los enfermos y de vuelta el domingo sigue orando.  Esa persona primero ha cogido la oración para relejo, no cree ni en sí misma, y Dios no contesta esa aberración que le llaman oración.

Sin embargo a la oración de JABES Dios escuchó y la concedió.  Si usted tiene que orar “constantemente” como erróneamente le han enseñado, usted lo que pretende es avasallar a Dios con oración, cosa que nunca va a suceder.

La oración efectiva de JABES dice así.

 

1 Crónicas 4:9-10  (RVR1960)

Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor.[a]

10 E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: !!Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió. Amén

 

Oracion

Comentario de la hermana Diana Hernández:

Vamos a escudriñar este corto pasaje.

En los versículos anteriores, a JABES no se le menciona.  No se sabe quién es su padre ni quien es su madre como a los otros en el mismo Capítulo. Solo se sabe que su madre, una mujer anónima, le llamó Jabes que significa “dolor” por cuanto lo dio a luz en dolor. Ya JABES desde su nacimiento fue marcado por su nombre.

He aquí lo interesante de la lección y por qué no nos podemos conformar con “maldiciones generacionales”.

Dice JABES.  Si me dieras bendición.  Se sabe que si la madre le nombró dolor, la misma madre o no era muy inteligente o lo maldijo al nacer.

Si… ensancharas mi territorio.  He aquí un hombre que no se conforma, un hombre que no fue incluido en el linaje anterior, un hombre que no se sabe qué le toca por tanto no se sabe quién es su padre o su madre o su abuelo o nada, simplemente aparece llamado DOLOR.

JABES invocó el nombre de Dios y se dirigió al Dios de Israel. Usó el nombre del Dios del Pacto.  Así es que una cosa bien tenía clara JABES, porque el reconocía y declaraba ser HIJO DE DIOS. A la gente se le olvida su linaje y están como pedigüeños que no creen les pertenece nada.

Dice JABES:  Si… tu mano estuviera conmigo.  OH qué grandes palabras ir de la mano de Dios, guiado y protegido, atado de su mano por la vida.

Si… me libraras de mal, ¡para que no me dañe! Ya JABES sabía que alguien de esa lista se había dañado, había pecado, y el no quería terminar igual.  En ésto me recuerda a José, un hombre totalmente diferente y por esa diferencia, Dios lo bendijo y lo favoreció.

RESUMEN:  Y le otorgó Dios lo que pidió. Amén

Al JABES no querer terminar mal, no querer pecar, alegró a Dios pues el pecado, el obrar mal, entristece a Dios y no hay peor castigo que no tener el favor de Dios.

Por eso, en esta era del coronavirus, he elegido a JABES como ejemplo de cómo hay que orar efectivamente, la prosperidad, el ensanchamiento no es malo, es un derecho real. Pero se anhela para “no dañarse” cuando falta, para resolver un problema muchos pecan.

Exhorta, respira, anhela la prosperidad de Dios, porque solamente por medio de la mano y la bendición de Dios te será llegada limpia, pura y buena.

Que su voluntad (no una cadena de oración) sea lo más importante en tu vida. Hágase Señor tu voluntad, que yo  lo acepto, sea lo que sea.

Porque JABES oró y oró BIEN, Dios le respondió. Dios siempre me ha respondido, Dios nunca me ha soltado de la mano, Dios me ha dado FE para mí y para dar, comienza hoy a entregarte a DIOS y no al hombre y ahí mismo donde tu estás, llámalo por su nombre, y háblale que EL te escucha.

Tengan un bendito resto del día. Hna. Diana Hernández

DISCOGRAFÍA:

Oración de JABES con música

SOL

 

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Especial Coronavirus, La voz de Diana Hernández, Uncategorized, Vamos a leer la Biblia, Zacarías 8

Zacarias 8. Las Promesas de Dios. Especial CORONAVIRUS #16.

Biblia y Poesía
¡Vamos a leer la Biblia! ¿Vámos?

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Zacarías 8

Zacarías 8  (RVR1960)

Promesa de la restauración de Jerusalén

 Vino a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:

Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé a Sion con gran celo, y con gran ira la celé.

Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sion, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad.

Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Aún han de morar ancianos y ancianas en las calles de Jerusalén, cada cual con bordón en su mano por la multitud de los días.

Y las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en ellas.

Así dice Jehová de los ejércitos: Si esto parecerá maravilloso a los ojos del remanente de este pueblo en aquellos días, ¿también será maravilloso delante de mis ojos? dice Jehová de los ejércitos.

Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí, yo salvo a mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol;

y los traeré, y habitarán en medio de Jerusalén; y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios en verdad y en justicia.

Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Esfuércense vuestras manos, los que oís en estos días estas palabras de la boca de los profetas, desde el día que se echó el cimiento a la casa de Jehová de los ejércitos, para edificar el templo.

10 Porque antes de estos días no ha habido paga de hombre ni paga de bestia, ni hubo paz para el que salía ni para el que entraba, a causa del enemigo; y yo dejé a todos los hombres cada cual contra su compañero.

11 Mas ahora no lo haré con el remanente de este pueblo como en aquellos días pasados, dice Jehová de los ejércitos.

12 Porque habrá simiente de paz; la vid dará su fruto, y dará su producto la tierra, y los cielos darán su rocío; y haré que el remanente de este pueblo posea todo esto.

13 Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré y seréis bendición. No temáis, mas esfuércense vuestras manos.

14 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Como pensé haceros mal cuando vuestros padres me provocaron a ira, dice Jehová de los ejércitos, y no me arrepentí,

15 así al contrario he pensado hacer bien a Jerusalén y a la casa de Judá en estos días; no temáis.

16 Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas.

17 Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová.

18 Vino a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:

19 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad, pues, la verdad y la paz.

20 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Aún vendrán pueblos, y habitantes de muchas ciudades;

21 y vendrán los habitantes de una ciudad a otra, y dirán: Vamos a implorar el favor de Jehová, y a buscar a Jehová de los ejércitos. Yo también iré.

22 Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de Jehová.

23 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros. Amén


Notas de Diana Hernández.

  • La frase que más se repite es: Jehová de los Ejércitos.  “de los Ejércitos” era un título.  En Daniel 4:2 se habla de Dios Altísimo, un título.
  • Celo, en este contexto es “furor” – furia, enojo, es un celo furioso.
  • Sion es uno de los siete montes de Jerusalén.
  • Ciudad de la Verdad significa “fidelidad” Ciudad Fiel.
  • Remanente, el restante, los que quedan.
  • Salvaré, liberaré, daré victoria. En Salmos 37 y 86 Dios libera a quienes confian en Él.
  • Verdad, quiere decir firmeza, fidelidad.
  • Es una exhortación:  “fuertes sean vuestras manos”. Es hora de ser fuerte y valiente.
  • El juicio de Dios es su último recurso porque el deseo de dios es “bendecir”.
  • Puertas, lugar donde se celebraban los actos judiciales y eventos sociales. Las puertas del pueblo.
  • Ayunos 4, 5, 7 y 1o eran en memoria de:
    4º rompimiento de los muros de Jerusalén / Jeremías 39
    5º la destrucción del templo
    7º Rey Gedalias (Reyes 25)
    10º asalto de Nabucodonosor II
  • Ayuno – luto, cautividad lo contrario es gozo y liberación.

Discografía:

Zacarías 8 música

Para sus meditaciones: Hermosa Jerusalén


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Biblia narrada, Especial Coronavirus, La FE, La voz de Diana Hernández, Marcos 4, Pescadores de hombres, Poesía, Uncategorized, Vamos a leer la Biblia

Especial Coronavirus#15. FE

¡Vamos a leer la Biblia! ¿Vámos?

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Marcos 4:35-41 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Jesús calma la tempestad

(Mt. 8.23-27; Lc. 8.22-25)

35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.

36 Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.

37 Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.

38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?

39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen? AMÉN


POESÍA:  MI BARCA

Mi Barca ilustrada

Poesía Mi Barca



DISCOGRAFÍA: Pescador de hombres al piano del maestro cubano, Enrique Chía.


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Especial Coronavirus, Génesis 19, La Esposa de Lot, La voz de Diana Hernández, NO MIRES HACIA ATRÁS, Uncategorized, Vamos a leer la Biblia

NO MIRES ATRÁS. Serie Coronavirus #14

¡VAMOS A LEER LA BIBLIA!

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No mires atrás. La esposa de Lot.

 

¿Quién fue Lot?

Datos de Lot y su familia

Fue el sobrino de Abrahán, hijo de Harán y nieto de Taré. Lot viajó con su tío Abrahán y su tía Sarai a Canaán, a Egipto y también salieron de allí juntos. Llegó un punto en el que tenían muchísimas posesiones tanto Lot como su tío, por lo que decidieron separarse. Al parecer la tierra ya no era capaz de mantener a todas las personas y animales que componían las dos familias. Lot eligió el bajo Jordán y llegó a vivir cerca de Sodoma.

Aunque todo el mundo ha oído la historia de la esposa de Lot, la Biblia no revela su nombre, por lo que no sabemos quién fue aquella mujer convertida en estatua de sal.


sodoma

NO MIRES HACIA ATRÁS…

Genesis 19:15-26

15Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad.

16Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.

17Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.

18Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos.

19He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera.

20He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida.

21Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.

22Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.

23El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.

24Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;

25y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.

26Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. AMÉN


ORACIÓN: Señor perdónanos por caer en desobediencia y enriquécenos con tu santo amor. AMÉN


DISCOGRAFÍA:   Estatua de sal. Geovanna Leal

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Biblia narrada, Biblia-citas, Comentario de Diana Hernández, Especial Coronavirus, Juan 4. Jesús y la mujer junto al pozo, La voz de Diana Hernández, música, Uncategorized, Vamos a leer la Biblia

¡Vamos a leer la Biblia! ¿Vámos?: Juan 4 Jesús y la Mujer Junto al Pozo. Especial Coronavirus #13.

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Juan 4

 

Juan 4  (RVR1960)

Jesús y la mujer samaritana

 Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan

(aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),

salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.

Y le era necesario pasar por Samaria.

Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José.

Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.

Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.

Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.

La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.

10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.

11 La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?

12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?

13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;

14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.

16 Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.

17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;

18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.

19 Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.

20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.

21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.

23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.

26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.

27 En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella?

28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres:

29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?

30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.

31 Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.

32 El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

33 Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?

34 Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

35 ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

36 Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.

37 Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.

38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

39 Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.

40 Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días.

41 Y creyeron muchos más por la palabra de él,

42 y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.  AMÉN

El ritual del lavado de las manos, una costumbre judía, significaba la confesión personal de pecado y el reconocimiento del poder limpiador para el perdón de Dios. 

Todas las notas bíblicas serán añadidas en el Comentario. 

DISCOGRAFÍA: Música de piano para meditar: Hillsong

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EL DÍA QUE EL SOL SE DETUVO. SERIE CORONAVIRUS#12

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El día que el sol se detuvo.


Josué 10:13 (RVR1960)
13 Y el sol se detuvo y la luna se paró,
Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. m ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. AMÉN


DISCOGRAFÍA:

Josué 10:12 alabanza

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¡VAMOS A LEER LA BIBLIA! Hechos 16. Coronavirus#11

VAMOS A LEER LA BIBLIA
BIBLIA Y POESÍA

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Pablo y Silas en la cárcel

Hechos 16:16-40 (NVI)

Pablo y Silas en la cárcel

16 Una vez, cuando íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una joven esclava que tenía un espíritu de adivinación. Con sus poderes ganaba mucho dinero para sus amos. 17 Nos seguía a Pablo y a nosotros, gritando:

—Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, y les anuncian a ustedes el camino de salvación.

18 Así continuó durante muchos días. Por fin Pablo se molestó tanto que se volvió y reprendió al espíritu:

—¡En el nombre de Jesucristo, te ordeno que salgas de ella!

Y en aquel mismo momento el espíritu la dejó.

19 Cuando los amos de la joven se dieron cuenta de que se les había esfumado la esperanza de ganar dinero, echaron mano a Pablo y a Silas y los arrastraron a la plaza, ante las autoridades. 20 Los presentaron ante los magistrados y dijeron:

—Estos hombres son judíos, y están alborotando a nuestra ciudad, 21 enseñando costumbres que a los romanos se nos prohíbe admitir o practicar.

22 Entonces la multitud se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados mandaron que les arrancaran la ropa y los azotaran. 23 Después de darles muchos golpes, los echaron en la cárcel, y ordenaron al carcelero que los custodiara con la mayor seguridad. 24 Al recibir tal orden, este los metió en el calabozo interior y les sujetó los pies en el cepo.

25 A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban. 26 De repente se produjo un terremoto tan fuerte que la cárcel se estremeció hasta sus cimientos. Al instante se abrieron todas las puertas y a los presos se les soltaron las cadenas. 27 El carcelero despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada y estuvo a punto de matarse, porque pensaba que los presos se habían escapado. Pero Pablo le gritó:

28 —¡No te hagas ningún daño! ¡Todos estamos aquí!

29 El carcelero pidió luz, entró precipitadamente y se echó temblando a los pies de Pablo y de Silas. 30 Luego los sacó y les preguntó:

—Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo?

31 —Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos —le contestaron.

32 Luego les expusieron la palabra de Dios a él y a todos los demás que estaban en su casa. 33 A esas horas de la noche, el carcelero se los llevó y les lavó las heridas; en seguida fueron bautizados él y toda su familia. 34 El carcelero los llevó a su casa, les sirvió comida y se alegró mucho junto con toda su familia por haber creído en Dios.

35 Al amanecer, los magistrados mandaron a unos guardias al carcelero con esta orden: «Suelta a esos hombres». 36 El carcelero, entonces, le informó a Pablo:

—Los magistrados han ordenado que los suelte. Así que pueden irse. Vayan en paz.

37 Pero Pablo respondió a los guardias:

—¿Cómo? A nosotros, que somos ciudadanos romanos, que nos han azotado públicamente y sin proceso alguno, y nos han echado en la cárcel, ¿ahora quieren expulsarnos a escondidas? ¡Nada de eso! Que vengan ellos personalmente a escoltarnos hasta la salida.

38 Los guardias comunicaron la respuesta a los magistrados. Estos se asustaron cuando oyeron que Pablo y Silas eran ciudadanos romanos, 39 así que fueron a presentarles sus disculpas. Los escoltaron desde la cárcel, pidiéndoles que se fueran de la ciudad. 40 Al salir de la cárcel, Pablo y Silas se dirigieron a la casa de Lidia, donde se vieron con los hermanos y los animaron. Después se fueron. AMÉN

DISCOGRAFÍA:  Pablo y Silas.

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DIANA BIBLIA ROSA

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¡Vamos a Leer la Biblia! El Tiempo de las Vacas Flacas. Génesis 41. Coronavirus#10

¡VAMOS A LEER LA BIBLIA! ¿VÁMOS?
1º de abril de 2020, el tiempo de las vacas flacas.

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Génesis 41

Génesis 41 (RVR1960)

José interpreta el sueño de Faraón

41  Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño. Le parecía que estaba junto al río;

y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, y pacían en el prado.

Y que tras ellas subían del río otras siete vacas de feo aspecto y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del río;

y que las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón.

Se durmió de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas crecían de una sola caña,

y que después de ellas salían otras siete espigas menudas y abatidas del viento solano;

y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño.

Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.

Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis faltas.

10 Cuando Faraón se enojó contra sus siervos, nos echó a la prisión de la casa del capitán de la guardia a mí y al jefe de los panaderos.

11 Y él y yo tuvimos un sueño en la misma noche, y cada sueño tenía su propio significado.

12 Estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán de la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños, y declaró a cada uno conforme a su sueño.

13 Y aconteció que como él nos los interpretó, así fue: yo fui restablecido en mi puesto, y el otro fue colgado.

14 Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón.

15 Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos.

16 Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón.

17 Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río;

18 y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado.

19 Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto.

20 Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas;

21 y éstas entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiesen entrado, porque la apariencia de las flacas era aún mala, como al principio. Y yo desperté.

22 Vi también soñando, que siete espigas crecían en una misma caña, llenas y hermosas.

23 Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del viento solano, crecían después de ellas;

24 y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas; y lo he dicho a los magos, mas no hay quien me lo interprete.

25 Entonces respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.

26 Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo.

27 También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre.

28 Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón.

29 He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto.

30 Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra.

31 Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima.

32 Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.

33 Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.

34 Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia.

35 Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo.

36 Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.

José, gobernador de Egipto

37 El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos,

38 y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?

39 Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.

40 Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.

41 Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.

42 Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello;

43 y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: !!Doblad la rodilla!;[a] y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.

44 Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.

45 Y llamó Faraón el nombre de José, Zafnat-panea; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.

46 Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto.

47 En aquellos siete años de abundancia la tierra produjo a montones.

48 Y él reunió todo el alimento de los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guardó alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus alrededores.

49 Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número.

50 Y nacieron a José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On.

51 Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés;[b] porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.

52 Y llamó el nombre del segundo, Efraín;[c] porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.

53 Así se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto.

54 Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan.

55 Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere.

56 Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto.

57 Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.  AMÉN


DISCOGRAFÍA:

Lléname de Ti.


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Jose y las vacas flacas

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2 Corintios 12, Especial Coronavirus, La voz de Diana Hernández, Uncategorized, Vamos a leer la Biblia

¡VAMOS A LEER LA BIBLIA! BÁSTATE MI GRACIA. 2 CORINTIOS 12. CORONAVIRUS#9

¡VAMOS A LEER LA BIBLIA!

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2 Corintios 12  (RVR1960)

El aguijón en la carne

12  Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor.

Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.

Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),

que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.

De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades.

Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí.

Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;

respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

11 Me he hecho un necio al gloriarme; vosotros me obligasteis a ello, pues yo debía ser alabado por vosotros; porque en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy.

12 Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.

13 Porque ¿en qué habéis sido menos que las otras iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga? !!Perdonadme este agravio!  AMÉN


POESÍA: En la voz de Diana Hernández “Que te baste mi gracia.” Pulse sobre el enlace:

Poesía “Que te base mi gracia”


DISCOGRAFÍA:  Nimsy Lopez y Harry Samuel en Bástate mi Gracia

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EN VIVO. Radio Ritmo. “Hablemos” con Teresa Martínez. Especial Coronavirus #8

Horario, 9 AM y 10 PM (hora del Este, Estados Unidos), 29 de marzo de 2020.

Para conectarte pulsa sobre el enlace:

HABLEMOS CON TERESA MARTINEZ, RADIO RITMO

Grabación en vivo.

 

Audio del programa:  Audio del programa transmitido

 

BIBLIA CORAZON

¡VAMOS A LEER LA BIBLIA!  

Mateo 25:14-30 (RVR1960)

Parábola de los talentos

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.

16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.

17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.

18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.

21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.

23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;

25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.

26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.

27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.

28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.


Parabola de las diez minas

Parábola de las diez minas

LUCA 19:11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas,[a] y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

17 Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.

19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.

20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;

21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.

22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

23 ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?

24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.

25 Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

26 Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí. Amén


DICCIONARIO BÍBLICO:

Talento

(gr. tálanton, “talento” [del heb. kikkâr; aram. kakkar; ugar. kkr, “disco”]; este nombre proviene de la forma de un talento, que era un disco de metal con un agujero en el centro, parecido a las arandelas o golillas que se usan en algunos países de lengua española o española).

Unidad de peso o dinero. No era una moneda en el estricto sentido de la palabra, sino un peso monetario griego igual a 60 minas; o sea, 34,20 kg.

El talento babilónico equivalía a 3.600 siclos; pero el talento hebreo, en conformidad con el talento cananeo, consistía sólo de 3.000 siclos (Ex. 25:39; 37:24; 38:25-27; 2 S. 12:30; 1 R. 16:24; Esd. 7:22; Mt. 18:24; etc.).

El uso figurado del vocablo “talento” deriva de la parábola de los talentos, según la cual los siervos los recibieron de acuerdo con su habilidad para hacer inversiones productivas (Mt. 25:14-30).

En Ap. 16:21 la frase “como del peso de un talento” es una traducción del gr. hÇs talantiaía, que significa literalmente “con el peso de un talento” (“que pesaban más de cuarenta kilos”, DHH). Se ha calculado el peso del talento del NT entre 26 y 36 kg. Véanse Dinero; Moneda.

Mina

hebreo: mâneh; ac. manû; ugar. mn; egipcio: mnw; arameo: mene’; griego: mná o mnás.

1. Unidad de peso encontrada en muchos lugares del antiguo Cercano Oriente.

La babilónica pesaba 60 siclos, pero la “mina” (“libra”,*) cananea y hebrea pesaba 50 siclos (Ezequiel 45:12).

En Ugarit se encontraron pesas metálicas, con forma de buey, del valor de una mina y que pesaban 469 g; por tanto, tenían más peso que las egipcias (entre 437 y 439 g), pero eran más livianas que las babilónicas (que oscilaban entre 491 y 505 g).

Sin embargo, es seguro que las minas antiguas eran un poco más pesadas que la “libra” inglesa actual (454 g). Si se toma el peso de un siclo* palestino como de 11,4 g, la mina pesaría 570 g.

2. Si bien originalmente mâneh significó una pesa (1 Reyes 10:17), más tarde también llegó a ser una unidad monetaria (tal vez así en Esdras 2:69Nehemías 7:71-72).

En el Nuevo Testamento siempre se la usa con valor monetario: 100 dragmas (Lucas 19:13-25).

Véanse Dinero; Moneda.

 


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